Cada vez más empresas del mundo toman conciencia de que la buena salud de sus empleados favorece a su mejor desempeño tanto físico como intelectual. Pero que además, no se trata sólo de salud (lo cual no es poco) sino de un beneficio también económico: cuanto mejor esté el trabajador, más producirá y menos pérdidas dará en concepto de bajas producciones o ausencias al trabajo por enfermedad.

Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, las enfermedades suponen una pérdida de hasta el 3,8 del Producto Bruto Interno de los países miembros de la UE.

Y parece que ya no alcanza la prohibición de fumar en los lugares de trabajo o la facilitación de la vacuna antigripal a los empleados, sino que la cuestión va mucho más allá: desde siestas reparadoras hasta gimnasios en la empresa y todo tipo de medidas que favorezcan a la inclusión de mejores hábitos de salud entre los trabajadores.

| Vía Vitónica

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