Cassius Marcellus Clay Jr. – más conocido por todos como Muhammad Alí – nació el 17 de enero de 1942 en Luisville, Estados Unidos. A pesar de que está actualmente retirado, aún es considerado el más grande de los pesos pesados de la historia del boxeo mundial.
Dicen que fue la famosa anécdota de la bicicleta la que lo sumergió en el mundo del boxeo. Cuando tenía 12 años, Cassius sufrió el robo de su bicicleta y acudió a un policía – y entrenador de boxeo – para denunciar el hecho. Fue este hombre – Joe Martin – quien le sugirió que aprendiera a pelear para defenderse. Bajo su tutela, Muhammad Alí creció rápidamente en las categorías juveniles.
Tiempo después se volcó al profesionalismo bajo la tutela de otro grande del boxeo: Ángelo Dundee. Comenzó a ganar peleas, premios y popularidad. Fue muy conocido por su personalidad avasallante y polémica: tenía una forma de pelear muy poco ortodoxa, recitaba poemas compuestos por él mismo en los que anticipaba en qué round noquearía a sus oponentes y se alababa a sí mismo mediante frases como “soy joven, hermoso, rápido y nadie me puede vencer”.
Pero sí pudieron. Muhammad Alí fue vencido por knock-out técnico una sola vez en toda su carrera, contra Larry Holmes en 1980, a los 38 años. Luego de esa derrota comenzó el final de la leyenda. Muhammad continuaba alabándose a pesar de su bajo rendimiento y era muy maltratado por la crítica deportiva. Finalmente se retiró en 1982.
Sólo cuatro años después le diagnosticaron “Mal de Parkinson”, una enfermedad neurodegenerativa que produce lentitud en los movimientos voluntarios, rigidez muscular y temblores. A pesar de la enfermedad, Muhammad Alí no se permitió abandonar sus labores humanitarias y jamás se quejó de sus padecimientos: “Dios me está haciendo ver que soy un hombre cualquiera”.
Simplemente, un grande.
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