Ronaldo de Assis Moreira (alias “Ronaldinho”) nació en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, el 21 de marzo de 1980.

Es, sin dudas, el último embajador del “jogo bonito” brasileño y el sucesor del rey Pelé. Tiene una virtuosidad y un talento que es reconocido en todo el mundo, y en cada partido que juega demuestra que el fútbol le corre por las venas.

Ronaldinho heredó sus habilidades y pasión por el fútbol de su padre y su hermano mayor. Joao, su padre, llegó a jugar profesionalmente. Su hermano mayor, Roberto, fue estrella del club Gremio de Porto Alegre y el mayor ídolo de Ronaldinho.

A la edad de 8 años Ronaldinho sufrió la terrible pérdida de su padre, quien murió ahogado en una piscina. Fue un duro golpe para Ronaldinho y su familia, pero a medida que fue creciendo fue ganando fuerzas para poder cumplir el sueño de su padre: ser el mejor jugador del mundo.

Cuando Ronaldinho tenía 17 años, su hermano Roberto decidió retirarse del fútbol y acompañar a su hermano como entrenador, consejero, manager y padre. El apoyo sirvió y mucho: ese mismo año Ronaldinho se consagró campeón con el seleccionado Sub-17 de su país y fue elegido como el mejor jugador del torneo.
En el año 2000 viajó a Francia para jugar en el club Paris Saint Germain. En Europa Ronaldinho adquirió más profesionalismo y mucha experiencia.

Pero su gran consagración fue en el Mundial de Corea & Japón del año 2002. El entrenador lo eligió en lugar de Romario, una leyenda del fútbol brasileño, y Ronaldinho no defraudó: Brasil fue pentacampeón.

En julio del 2003 fue vendido al Barcelona, el club en el que Ronaldinho siempre había soñado jugar y en el que aún continúa su carrera. En ese momento declaró: “Siempre soñé con jugar en el Barcelona, desde pequeño, y ahora que tengo la oportunidad haré todo el esfuerzo por dar muchas alegrías.”

Ronaldinho es un grande del fútbol, un jugador único y talentoso, un delantero excepcional que nunca pierde la sonrisa.

| Vía Portalmix

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