El común de la gente piensa que el desayuno es – o debería ser – la comida principal y más importante del día.
Si nos levantamos temprano sabiendo que tendremos un día largo y repleto de actividades, el desayuno puede ser más importante que otras comidas del día. O quizás la única comida que nuestra agenda nos permita realizar. Si es así, es importante que el desayuno contenga los nutrientes necesarios para que podamos encarar nuestras actividades de la mejor manera.
Un desayuno base se constituye de 3 elementos principales: una porción de lácteo (leche, yogurt o queso), una fruta o un vaso de jugo de fruta y dos rodajas de pan o media taza de cereales.
Las personas que realizan actividad física durante el día deben consumir un desayuno de estas características como mínimo. Pero es fundamental recordar que será cada persona – asesorado por su nutricionista – quien diseñará su desayuno ideal dependiendo de la intensidad de la actividad que va a desarrollar, de la edad que tiene, de sus condiciones físicas y de sus gustos.
| Vía Aprender a Comer