Las semillas de apio – fruto disecado del apio - poseen una composición química muy particular que favorece al alivio de diferentes dolencias.
Se ha comprobado científicamente que las semillas de apio ayudan a la normalización del flujo sanguíneo y de la tensión arterial. Además, las semillas de apio contienen flavonoides que funcionan como antioxidantes.
Las semillas de apio, además, poseen ácido alfa linolénico, un ácido graso esencial para el organismo humano que posee propiedades antiinflamatorias. Esto permite que se alivien dolores musculares, síntomas de artritis y gota, se relajen los músculos y se eviten calambres. Es más, también alivian los dolores premenstruales.
Y eso no es todo: las semillas de apio poseen una sustancia llamada limonene que ayuda a calmar la ansiedad.
En definitiva, las semillas de apio son ricas en numerosos nutrientes, entre ellos boro, hierro, calcio, sodio, zinc, flavonoides y ácido alfa linolénico.
Vía Vitónica