Siguiendo con la seguidilla de actividades beneficiosas para la salud – que comenzamos la semana pasada refiriéndonos a los beneficios de una buena siesta -, esta vez le daremos su merecido espacio a la ducha.

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Sí, esa actividad que parece tan normal y rutinaria… incluso a veces automática, puede ser sumamente beneficiosa para el cuerpo si se la realiza en momentos y de modos estratégicos. Presta atención:

  • Por la mañana, una ducha tónica con agua templada y un chorro de agua potente te ayudará a despejarte.
  • Antes de finalizar el baño, un chorro de agua más bien fría hacia los tobillos y los pies activará la circulación de la sangre en las piernas, evitando que se hinchen durante el día.
  • Por la noche, una ducha de agua tibia a caliente con un chorro suave te ayudará a relajarte, a aliviar tensiones y a dormir mejor.

¿Has visto qué sencillo? Ponlo en práctica y notarás la diferencia.

| Vía Viviendo Sanos

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