En otras oportunidades habíamos aprendido la importancia de minerales como el calcio y el fósforo en la dieta. Esta vez hablaremos sobre el magnesio.

El magnesio (Mg) es un mineral esencial para el ser humano. Es el segundo mineral que más lugar ocupa dentro de las células del cuerpo, detrás del potasio (K). Pero además de encontrarse dentro de ellas, el magnesio también reside en los líquidos intercelulares.

El 60% del total de magnesio que una persona tiene en su organismo se encuentra en los huesos, mientras que un 26% está en los músculos y el resto en los líquidos del organismo y los tejidos blandos.

Sin dudas, la función principal del magnesio es estabilizar muchas reacciones metabólicas. También posee una función vital en la transmisión neuromuscular y puede funcionar a favor o en contra del calcio. Esto último ocurre porque el exceso de magnesio en los huesos impide su calcificación y a nivel de los músculos el magnesio es un relajante, mientras que el calcio es un estimulante.

Otra consecuencia importante del exceso de magnesio en el organismo es la depresión del sistema nervioso central, la cual puede llevar a anestesia e incluso parálisis (sobre todo en pacientes con insuficiencia renal).

Por el contrario, el déficit de magnesio en el organismo puede provocar temblores, espasmos musculares, cambios en la personalidad, anorexia, náuseas y vómitos.

La falta total de magnesio en el cuerpo puede provocar arritmias e infartos de miocardio, aunque este estado deficitario es muy poco frecuente. De todas formas, aquellas personas que toman diuréticos o que sufren de diarreas crónicas o mala absorción intestinal pueden constituir grupos de riesgo.

¿Qué alimentos son ricos en magnesio? Las semillas, nueces, legumbres, granos de cereales no refinados y hortalizas verdes y oscuras.

| Vía Aprender a Comer

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