En general, las proteínas que ofrece el pollo son proteínas de alta calidad (aminoácidos esenciales) y de baja carga calórica. Sin embargo, suele creerse que la pechuga es más magra y el muslo más grasoso. Analicemos brevemente cada uno para saber cuál elegir la próxima vez que comamos pollo:

  • Pechuga: un filete de 100 gramos de pechuga de pollo satisface aproximadamente un 30% de las necesidades de proteínas diarias y además tiene sólo un 5% de las calorías que permite una dieta estándar (2.000 kcal.) Y sin dudas es magra: un filete de 100 grs. solamente posee entre 1 y 2 gramos de grasa.
  • Muslo: es una carne más sabrosa, más jugosa y aporta más hierro y más colágeno. Sin embargo, efectivamente es más grasosa: un filete de 100 grs. tiene alrededor de 4 grs. de grasa. De todas formas, si se lo consume, por ejemplo, cocido a la plancha sin piel, la diferencia no resulta significativa.

En definitiva, la elección entre pechuga y muslo es más una cuestión de gustos que de salud. Sí puede decirse, como conclusión, que la pechuga es más sana porque, a igualdad de peso, contiene una mayor cantidad de ácidos grasos (monoinsaturados y poliinsaturados) y de proteínas y una menor cantidad de ácidos grasos saturados que el muslo.

| Vía Men’s Health

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